Nuestro proyecto interpreta el aire como una presencia invisible vinculada a lo espiritual y a lo divino. Partimos de la idea de que el aire, aunque no puede verse, se percibe y envuelve todo aquello que toca, del mismo modo que sucede con la fe. A través de esta relación simbólica, buscamos representar la divinidad como algo etéreo, puro e intangible.
Para el desarrollo visual de la propuesta, nos hemos inspirado en el universo estético del álbum LUX de Rosalía, especialmente en su tratamiento de la luz y su pureza visual.
Cámara 1: Margot Serrano Luque
Cámara 2: Carolina Monterrubio Gras
Edición: Laura Marques
Estilismo: Aitana Hernández Mateu